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Informe del ICEX sobre el mercado de la carne de cerdo española en Japón


La Oficina Económica y Comercial de la Embajada de España en Tokio ha elaborado un informe que difunde el ICEX en el que se analizan las posibilidades del mercado nipón para la carne de cerdo producida en España. Según indican las estadísticas de la FAO, este país es el segundo importador mundial de carne de cerdo solo por detrás de China, y el quinto en embutidos de cerdo. Además, la carne de cerdo es el segundo producto agrícola y ganadero más importado en el país nipón, después del maíz.

Esto se debe a que Japón es uno de los países desarrollados con mayor dependencia agrícola. Este hecho implica una necesidad alimentaria estructural, por lo que las relaciones comerciales han de establecerse a largo plazo, lo que convierte al país en un mercado estratégico.

A nivel nacional, la carne de cerdo se sitúa en la undécima posición en cantidad y quinta en valor entre los principales productos agrícolas y ganaderos del país. No obstante, la producción nacional no basta para cubrir la propia demanda japonesa. En el año 2018 Japón importó 925.001,96 toneladas de carne de cerdo fresca, refrigerada y congelada, lo que supuso 486.821 millones de JPY. El 56% fueron importaciones de carne congelada, frente al 43% de carne fresca o refrigerada.

En cuanto a las exportaciones cárnicas de España al mercado japonés, se trata del proveedor internacional que más ha evolucionado en el último quinquenio, prácticamente triplicando su volumen exportado hasta alcanzar en 2018 las 111.696,77 toneladas y los 58.986,13 millones de JPY (aproximadamente 470 millones de euros1). Con un 12,12% de la cuota global, se posiciona en 2018 por primera vez en tercera posición, tras Estados Unidos y Canadá.

Si se atiende a las importaciones según su tipología, España es por primera vez en 2018 el principal exportador de carne congelada a Japón, superando a Dinamarca. En 2018 las cifras de importación alcanzaron las 111.640,40 toneladas y los 58.925,86 millones de JPY exportados.

En cuanto a la carne fresca o refrigerada, la cuota española se mantiene estable este año, pero aumenta ligeramente el valor (32,32 toneladas y 60,28 millones de JPY en 2018). La cuota en esta gama de productos es mucho más reducida debido a la lejanía, que impide ofrecer un producto de buena calidad en las mismas condiciones que los países del continente americano.

Respecto al jamón, España se mantiene en 2018 como país líder en la exportación de jamón sin deshuesar, pese a experimentar un ligero descenso en sus exportaciones hasta situarse en 211,13 toneladas y 397,96 millones de JPY (3,17 millones de euros). En el caso del jamón deshuesado, acorta distancias con Italia y España al representar el 17,39% del total importado por Japón de este producto (407,99 toneladas y 680,53 millones de JPY).

A diferencia de los principales competidores internacionales, a nivel mayorista España no cuenta con una imagen ligada a la importación de porcino. La principal razón es que gran parte del cerdo blanco se dirige al sector industrial -para la elaboración de jamones cocidos o beicon- o al canal Horeca, donde no se hace mención al origen español de la carne.

No obstante, cuando atendemos al comercio minorista, algunos operadores japoneses han comenzado recientemente a utilizar el nombre de España en sus productos. Sirva como ejemplo la empresa Ito Ham, que ha creado su propia marca blanca a partir de carne de cerdo blanco español. Consecuentemente, cabe esperar que los resultados de exportación de porcino español mejoren a medida que lo haga su asociación a la marca España, la cual sí cuenta con un gran reconocimiento y prestigio entre los profesionales minoristas del sector. Este es uno de los motivos fundamentales que han impulsado la importación de porcino español hasta colocar a España como tercer proveedor mundial.

En cambio, la carne de cerdo ibérico sí se asocia con la imagen de España y goza de un gran potencial en el mercado japonés, ya que las posibilidades para su consumo son múltiples. No obstante, el jamón ibérico, producto estrella de España, se limita a círculos más reducidos de población, un segmento de consumidores con nivel adquisitivo medio-alto que buscan la calidad y exclusividad de su sabor, y con disposición a pagar un precio alto por ello. Es por ello por lo  que este producto es cada vez más común en los restaurantes de alto nivel.

Para concluir, el mercado de carne porcina en Japón tiene un tamaño considerable, está en crecimiento y los principales proveedores internacionales no son capaces de asumir dicho crecimiento. Con todo, España cuenta con unos antecedentes de crecimiento continuado hasta prácticamente cuadruplicar su volumen exportado al mercado japonés. Es un momento idóneo para, bien introducirse en el mercado, bien aumentar la cuota, en detrimento de los principales competidores, Estados Unidos y Canadá.

Pueden encontrar el informe completo en el siguiente enlace.
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