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PPA en China: situación de la principal economía porcina e impacto en el comercio mundial de porcino


Artículo de opinión de Alberto Jiménez, presidente de ANICE (Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España)

La situación de la peste porcina africana (PPA) en China ha sido calificada por analistas internacionales como la “tormenta perfecta”, con un desenlace aún desconocido que cambiará las perspectivas del sector porcino mundial en los próximos años.

La aparición de la peste porcina africana en China en agosto de 2018 y su rápida propagación en pocos meses por todo el país han alterado sustancialmente el mayor mercado mundial de porcino en términos de producción, consumo y demanda del exterior, con efectos importantes en el comercio internacional de porcino y en los mercados de sus principales países proveedores, como la propia Unión Europea, EE. UU., Canadá y Brasil.

China representa la mitad de la cabaña mundial porcina y es el destino de un 25% de las exportaciones mundiales de porcino, por lo que la situación creada por la PPA está afectando al propio mercado y al conjunto de la producción mundial.

La primera consecuencia económica observada en China ha sido la importante pérdida de producción en un país con una producción anual en torno a los 600 millones de cerdos y la amenaza de desabastecimiento en el consumo interior por el sacrificio preventivo masivo de animales en un intento de frenar la expansión del virus.

Las primeras estimaciones de los expertos apuntan a una reducción de la cabaña porcina de hasta el 30 o 40% de sus efectivos, manteniéndose además en los próximos años, lo que supondría un déficit de 10 millones de toneladas de carne que China tendrá que buscar en el mercado internacional.

Esta situación ha disparado las exportaciones desde la UE en los últimos meses, con especial incidencia en el mes de abril. En el primer cuatrimestre de 2019, la UE ha aumentado un 37%, sus exportaciones a China, que ya suponen un 43% de las ventas al exterior de la UE.

Las previsiones de los expertos apuntan a una continuidad en el crecimiento de las exportaciones de porcino de la UE a China durante 2019 y 2020.

En el caso de España, las exportaciones a China han crecido más de un 42% en volumen en el acumulado del primer trimestre de 2019 sobre los resultados de 2018, y un 52% en valor.

El aumento de la demanda de carnes afecta también a las de otras especies alternativas, como el vacuno y las aves, por la menor disponibilidad de carne de porcino, la subida de precios y el creciente temor de los consumidores. En diciembre de 2018 China importó, por primera vez, más carnes de vacuno que de porcino. 

El aumento de los envíos a China está teniendo también consecuencias en los mercados de los principales proveedores mundiales, por la menor disponibilidad de carne y la subida de los precios, que acusan la tensión del crecimiento de las exportaciones. Las subidas más importantes podrían producirse en el tercer trimestre del año, rompiendo la histórica tendencia al descenso después del verano.

La situación creada por la situación sanitaria de China se ha extendido a los países limítrofes y de su entorno, al haberse confirmado la presencia del virus en países como Mongolia, Corea del Norte, Vietnam, Camboya y Laos, con el riesgo de afectar a otras importantes economías porcinas como Corea del Sur.

Esta situación permite prever dos consecuencias principales: la pérdida en la rentabilidad de las empresas de elaborados cárnicos, cuya principal materia prima aumenta de precio de forma preocupante, y la previsible caída del consumo por el encarecimiento de las producciones.

El tejido empresarial del sector cárnico español está compuesto en buena parte por pymes que pueden verse seriamente afectadas e incluso desaparecer, con la consiguiente destrucción de puestos de trabajo y de actividad en el medio rural que ello conlleva. Además de tener que hacer frente a la subida de los precios, el sector porcino español se enfrentará a retos aún más complejos según la situación avance y la industria china se recupere probablemente más modernizada y fortalecida. La industria española y a la administración tienen la oportunidad de apostar por la calidad y la diferenciación para competir en este futuro escenario post-PPA.

Por este motivo, desde la Asociación Nacional de Industrias de la Carne de España (ANICE), se ha trasladado al Ministerio de Agricultura, Pesca y Alimentación una propuesta de medidas de monitorización del mercado y apoyo al sector cárnico:
  • Que la Subdirección General de Análisis, Prospectiva y Coordinación siga la evolución del mercado y emita informes regulares que recojan la situación de las cotizaciones, comercio exterior y consumos de la carne de porcino.
  • Crear un Comité de Seguimiento en el que administración pública y agentes de la cadena cárnica analicen de forma constante estos informes para tener un conocimiento detallado de la situación y adoptar posibles medidas complementarias.
  • Incluir en el Código de Buenas Prácticas Mercantiles algunas de las recomendaciones hechas por la figura del mediador de Relaciones Comerciales Agrícolas de Francia, como la revisión del precio de compra, con el fin de tener en cuenta la evolución de los costes de las materias primas.
  • Abordar esta cuestión en el Observatorio de la Cadena Alimentaria y favorecer la interlocución entre los diferentes eslabones de la cadena cárnica.
  • Abrir una línea ICO de ayudas a empresas para financiación del circulante
  • Impulsar la internacionalización de las industrias cárnicas y las exportaciones de productos de valor añadido, especialmente a países extracomunitarios, con acciones específicamente dirigidas a la eliminación de obstáculos, ampliación de listados de exportadores, simplificación de trámites y unificación de competencias y acciones con las autoridades en destino
  • Diseñar una campaña de imagen de las unidades de promoción del Ministerio dirigida a fomentar el consumo y mejorar la imagen de los elaborados cárnicos.
  • Proteger los términos vinculados a los productos cárnicos frente a su utilización en productos sustitutivos que no contienen carne.
  • Valorar la implantación de una figura de “mediador” similar a la que Francia está utilizando.
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